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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

27 de julio de 2017

La vida austera

"En la plenitud de estos espacios lo que se fotografía es el tiempo“, escribe Horacio González en el prólogo de La vida austera de la artista Cristina Fraire, que reúne imágenes de una comunidad criolla que habita las altas cumbres de la provincia de Córdoba. Haroldo publica un adelanto del libro que será presentado el sábado 29 de julio en la Casa por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo.

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Por Horacio González

En la plenitud de estos espacios lo que se fotografía es el tiempo. Pero es un tiempo quieto, como lo que ocurre en el pensamiento misterioso de una cabra o un perro. La delicada indiferenciación de los mundos −que no nos permite distinguir nítidamente entre hombres, animales, viviendas o paisajes− contribuye a dar una serenidad quimérica a todas las escenas. Parecen arquetipos platónicos, a punto de despojarse de su vestimenta metafísica y comenzar a vivir la vida de gauchos y casamenteros, protegida por altarcitos y rodeada de cactus. Los drásticos contrastes entre la pureza de las ambientaciones y las figuras humanas, que mantienen su pose con una infinita dignidad, hacen del arte fotográfico un testigo moral que imparte su austera justicia por medio de la sombra, la luz, las descascaradas paredes. La austeridad a la que se refiere la exquisita autora de estas fotos es el encuentro de una forma de vida rústica en su pudor y la cámara fotográfica que toma cada situación en sus trazos más depurados, expulsando toda mediación que impida verlos como transparencias eternas. El relato al que Cristina Fraire se refiere es el mito de la vida frugal en absoluta armonía con un mundo conciliado. Pero en la mirada de esos ojos, en la bienaventurada cofradía de humanos y animales, se percibe que podemos estar en la inminencia de que en ese paraíso se adjunte una tragedia. Estas inusuales fotografías son la estética de esa inminencia.

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“Soy fotógrafa. He estado en la vida mirando escenas que pegan primero en las vísceras y luego por obra del esfuerzo recién pueden, a veces, alcanzar el estatuto de palabra. Suelo pensarme parecida a un pez o a un nadador. He andado por la vida como en un río arremolinado, fluyendo sin un destino prefijado, atormentada las más de las veces por el sentimiento de ser sin casa, de ser sin moldes, de ser un ser transitando la marginalidad del margen, ese extraño filo de las no certezas. Conocí la desesperación…La fotografía ¿es algo muy distinto a la escritura? La fotografía es mucho cuerpo que empuja o sensación más abajo del estómago, a veces parece una trompada, otras algo punzante, otras unas cosquillas más abajo todavía. Fotografiar es a veces como cazar mariposas”, escribe Cristina Fraire en el libro La vida austera (Ediciones Larivière), que será presentado por Horacio González (autor del prólogo que se transcribe en este adelanto) y Eduardo Jozami el sábado 29 de julio a las 16 en el auditorio de la Casa por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA – Libertador 8151). 

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Cristina Fraire por Julián Athos
Ha expuesto sus fotografías en muestras individuales y colectivas en el país y en el exterior. Ha realizado los ensayos fotográficos Pequeños equilibrios, sobre el barrio de La Boca; Donde la ciudad se interrumpe, sobre las villas de emergencia de Buenos Aires y Pastores en el fin del milenio  sobre la vida en la Pampa de Achala. Ha obtenido numerosas distinciones, entre ellas la Beca Guggenheim.
Sus imágenes forman parte de las colecciones del Museum of Fine Arts of Houston y de la Bibliotheque Nationale De France, como así también de colecciones privadas en Argentina, Estados Unidos, Suecia, Francia y Costa Rica.

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