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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

05 de abril de 2019

Las redes de la memoria

¿Cómo se piensan nuevos mecanismos, en tiempos de redes sociales, para fomentar el acercamiento de quienes tienen dudas sobre su identidad a Abuelas de Plaza de Mayo? Si en los ’70 y en los ’80 eran las propias abuelas las que pensaban estrategias para contactar a quienes en ese momento eran niños y niñas y en los ’90 y los 2000 se sumó la cultura con las iniciativas de Teatro y Música por la Identidad, con la segunda década del siglo XXI, el equipo de Abuelas fue pionero en utilizar las nuevas tecnologías de comunicación. Así surgió Insta por la Identidad.

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Muestra colectiva Insta x la Identidad

Siguiendo el camino del ya clásico Teatro por la Identidad, Abuelas de Plaza de Mayo realizó el año pasado el novedoso concurso Insta por la Identidad. Con las veinte fotos ganadoras y las veintidós mencionadas conformaron una muestra, acompañada por textos de reconocidxs escritorxs, que se puede visitar hasta el 24 de abril en el Centro Cultural de la Cooperación. El resultado de esta experiencia convirtió en un encuentro virtuoso entre literatura e imágenes digitales y materiales que busca lograr otros encuentros: el de lxs nietxs apropiadxs por la dictadura con su verdadera identidad.

En su búsqueda de más de cuatro décadas, las Abuelas se han caracterizado por recurrir a las estrategias más diversas. Al principio tuvieron que improvisarse como investigadoras. Se comunicaban en clave y procesaban datos que podrían llevarlas con sus nietos o nietas. No fue fácil. Menos en plena dictadura donde corría riesgo sus vidas. Tampoco era sencillo en los primeros años de democracia, con la estructura represiva casi intacta. A pesar de ello, lograron encontrar a decenas de niños y niñas apropiadxs.

Sin embargo, después de unos años aún faltaban centenares por hallar. Las Abuelas pensaron y discutieron cómo mantener la búsqueda. Entonces llegaron a la conclusión de que serían los y las nietas quienes las buscarían a ellas. Aquellos bebés apropiados habían crecido y era posible que empezaran a preguntarse por su identidad. ¿Por qué no tenían fotos de su supuesta madre embarazada o de ellos recién nacidos? Fue allí donde la cultura empezó a tener un protagonismo mayor. Había que difundir esta búsqueda, generar la duda, ayudar a enfrentarla y transmitir lo liberador que es saber la verdad.

Las iniciativas artísticas se multiplicaron. Teatro por la Identidad marcó un camino que se repite año a año. La música también jugó su papel. Por ejemplo, Ignacio Carlotto Montoya, el nieto de Estela, contó una vez que participó del ciclo “Música x la Identidad” en 2010. Ese año no sospechó que podría ser apropiado, pero esa actividad sumó para que supiera de qué se trataba. Seguramente, participar en ese ciclo lo ayudó a decidirse a ir a Abuelas cuando supo que era adoptado y posible hijo de personas desaparecidas por la dictadura.

Con la segunda década del siglo XXI, las Abuelas y todo el equipo de quienes trabajan y militan con ellas fueron pioneras en utilizar las nuevas tecnologías de comunicación. Una de las innovaciones fue el concurso TwitteRelatos por la Identidad, en el cual cientos de usuarios enviaron vía Twitter un microcuento en 140 caracteres sobre la búsqueda de Abuelas. Los textos ganadores luego fueron ilustrados por reconocidos pintores y pintoras. Ya realizaron cinco ediciones.

El año pasado fue el turno de Insta por la Identidad. El concurso proponía una consigna desafiante para quien quisiera participar: representar la identidad en una imagen. La tarea no era fácil. Menos si se tiene en cuenta que debían publicar en Instagram, una red social creada para mostrarse feliz. ¿Podrían simbolizar la ausencia, el encuentro, la duda, el amor de las Abuelas o la lucha contra el olvido?

“Título de la nota” - Revista Haroldo | 1
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Muestra colectiva Insta x la Identidad

“En la foto tenía que haber esta cosa simbólica que tenga que ver con Abuelas, con alguien vivo que continúa con la identidad oculta, con la pregunta. Muchas fotos tienen que ver con la pregunta, con la duda”, explicó a Revista Haroldo el fotógrafo Gerardo Dell'Oro, uno de los miembros del jurado integrado, además, por Juan Travnik y Emiliana Miguelez.

Durante cuatro días (del 14 al 17 de septiembre pasados) cientos de personas encararon este desafío en Instagram. La participación necesitaba un requisito más: cada foto publicada debía tener tres hashtag: #Identidad, #YoTeBusco y #DóndeEstás. De esta manera, en la aplicación donde reinan las selfies se viralizó la búsqueda de Abuelas.

Recorrer esta muestra es un viaje por nuestra historia reciente pero desde una mirada íntima, centrada en personas de carne y hueso. No se distinguen grandes hechos históricos, pero sí algunos momentos de movilizaciones y actos que son igual de importantes. En ellos hay sonrisas cómplices, abrazos, bronca, lágrimas. De esta manera, se humaniza la lucha. La acerca y la aleja de los grandes próceres inalcanzables que solemos crear.

El blanco y negro predomina en las fotos. Sin embargo, la presencia de niños y niñas generan un efecto distinto a la nostalgia. Hablan del futuro. De una búsqueda que se debe continuar. Vemos pequeñxs jugando en las movilizaciones y en los sitios de memoria. Con su juego los intervienen y les dan una vida nueva. Quizás sin comprender de todo, van aprendiendo lo que nos pasó en los '70, mirando, escuchando, marchando.

Para completar la muestra, las veinte fotos ganadoras están acompañadas de textos de diferentes escritorxs reconocidxs como Mariana Enriquez, Martín Kohan o Belén López Peiró. El diálogo entre la palabra escrita y la imagen intenta abordar lo que quizás sea inabordable: la ausencia.

En esta línea, una de las fotos más impactantes es la de Ariadna Lasser. Está sacada en blanco y negro. En ella se ve una niña tocando un muro de piedra con decenas de nombres grabados. A su derecha tienen edades que van desde los quince hasta los cincuenta y un años. Todos los nombres están debajo de un año que suena a dolor: 1978. Sin embargo, la niña parece no prestarle atención a ello. Está jugando con su propia sombra que se proyecta en el muro. Y en ese juego en el Parque de la Memoria las ausencias parecen hacerse presentes. Un texto de la escritora Selva Almada completa el sentido:

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Muestra colectiva Insta x la Identidad

“La mano toca la piedra. Quema. ¿Será el sol de la tarde? ¿La memoria como fuego ardiente? La mano acaricia la piedra: la huella digital sobre la huella. Vibra. ¿Será los nombres que murmura? ¿Será que las paredes hablan? Si oyen, las paredes hablan. ¿Qué dicen? ¿Qué gritan? Por qué. Dónde.
La sombra de la mano arroja sombra, pero no oscuridad. Ilumina. Se ve proyectada en la piedra, en los nombres, en la historia”.

“Esta foto es una victoria”, dice el texto de Martín Blasco que acompaña la foto de Daniela Morán. En ella se ve a Adriana, la nieta 126, en la conferencia de prensa donde se anunció su restitución. Está abrazada con su tía Silvia Garnier, que la buscó durante cuarenta años. Al mirar la foto se percibe la espera, el amor y las ganas de contarse todo para recuperar el tiempo perdido. Hay alegría por el encuentro; por haber derrotado a la maquinaria de la muerte y el olvido. Y es que la historia de las Abuelas también es la historia de 128 victorias.

Quizás lo más novedoso de Insta por la Identidad sea el lugar donde se realizó el concurso: Instagram. Esta red social fue lanzada en octubre de 2010 con un objetivo simple: captar desde un celular un momento cualquiera, embellecer la foto con filtros y compartirla con seguidores. Hoy cuenta con más de 1.000 millones de usuarios activos. Sus mayores críticos han acusado a esta red social de alentar la exhibición de la intimidad y favorecer la frivolidad. Un espacio nuevo que amplía la búsqueda, pero ¿ayuda a construir memoria?

Dell’oro no es un amante de las redes y desconfía de su carácter efímero, pero valora su capacidad convocante. Con pocos recursos se puede llegar a lugares y personas inesperadas. Quizás los nietos y las nietas que faltan encontrar no tengan un perfil en Instagram, pero sus hijxs tal vez sí.

“A lo mejor es su propio hijo el que le dice (a un nietx apropiadx): ‘che…¿vos no naciste en tal época? ¿por qué no hay fotos tuyas ni de la abuela embarazada? ¿por qué yo soy tan parecido a vos y vos sos tan distinto al abuelo? ¿y cómo es esto? vos naciste justo en la dictadura ¿vos no serás?’”, imagina Dell’oro.

“Participar activamente con estas temáticas de derechos humanos por redes sociales incluye nuevas generaciones y de personas que no fueron testigos de estas épocas”, opina la periodista María Eugenia Ludueña, consultada por Haroldo. Ella es autora del libro “Laura. Vida y militancia de Laura Carlotto” e integrante de Wikilesa. Además fue parte del jurado de la edición 2015 de TwitteRelatos por la Identidad, otra iniciativa de Abuelas.

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Muestra colectiva Insta x la Identidad

Ludueña considera “revolucionario” y “disruptivo” llenar Instagram con contenidos vinculados a los derechos humanos y la memoria. Incluso cree que el carácter colaborativo de ésta y otras iniciativas similares de Abuelas permite ir un poco más allá del famoso algoritmo de estas plataformas. Es decir, poder llegar e interactuar con personas diferentes a las que nos sugieren las redes sociales. Una manera de dejar de hablarnos a nosotrxs mismxs.

Sin embargo, señala la necesidad de que estas iniciativas sigan teniendo un ida y vuelta entre lo digital y lo material. “Para que esto funcione, por más digital que sea, el contacto es irremplazable y creo que también es algo que aprendemos de la lucha de las Abuelas, que es poner el cuerpo en la lucha. Las redes no reemplazan la potencia de salir a las calles como salimos para decir no al 2x1, dónde está Santiago Maldonado y aborto legal, seguro y gratuito”, afirmó Ludueña.

De hecho, la muestra de Abuelas, que nació en un territorio digital como Instagram, hoy tiene su correlato material y se presenta como itinerante. La exhibición en el Centro Cultural de la Cooperación es sólo el primer paso de un camino que recorrerá el país. En cada parada habrá nuevos encuentros y nuevas miradas que, tal vez, despierten las dudas en los más de trescientos nietos y nietas que seguimos buscando.

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